Descubre qué puedes darle de nuevo sentido a tu vida y las falsas creencias que no te permiten VIVIR tu duelo.
No está permitido estar mal durante un tiempo prolongado. Una madre que ha perdido a un hijo se siente profundamente sola e incomprendida y acaba poniéndose una máscara ante los demás para poder sobrevivir. La única manera de integrar la pérdida de un hijo y hacer que deje de doler es viviéndola, aprendiendo a relacionarnos con nuestros hijos desde esta nueva realidad. Si no le damos espacio al dolor y a todo lo que tenemos que trabajar en nuestro duelo, difícilmente podremos volver a ser felices.
He conseguido que muchísimas de “mis mamis” sientan calma y aprendan a relacionarse con sus hijos de esta nueva forma. Paso a paso, a su ritmo. Reinventándose y descubriendo a la persona en la que se convierten tras este suceso.